Una perspectiva de la medicina tradicional oriental

En Asia, la medicina oriental se denomina medicina de la energía vital. La explicación de su eficacia se basa en un modelo energético y no en el modelo bioquímico de la medicina occidental.

Los antiguos médicos orientales reconocían que la energía vital (llamada Ki en japonés o Qi en chino) circula a lo largo de canales o meridianos por todo el cuerpo y enlaza todas las partes y funciones del organismo. El Qi mantiene y nutre nuestro cuerpo físico y nuestra mente. Mantiene la circulación de la sangre, calienta el cuerpo y combate las enfermedades. Cuando una persona está sana, el Ki fluye sin problemas a través de los canales, pero si, por alguna razón, el flujo está bloqueado, es débil o excesivo, se producen síntomas y/o enfermedades.

En el tratamiento, el objetivo del terapeuta es corregir el flujo de Qi mediante la inserción de agujas o la aplicación de presión en puntos específicos de los canales. Al hacerlo, se consigue un cambio en una parte o función del cuerpo. Los cambios en el Qi preceden al cambio físico, por lo que la acupuntura, el shiatsu y la ventosaterapia pueden actuar como medicina preventiva, corrigiendo el flujo de energía antes de que se produzca una enfermedad grave. 

Si el cambio físico ya se ha producido, puede revertirse ajustando el flujo de Qi.

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